contramedidas burocráticas

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Me encanta la burocracia. Me chifla, me pone, me alegra el día, me hace la vida más fácil y llevadera. En especial ese tipo de burocracia… ¿cómo os diría? que se somatiza, se enquista, se sistematiza, y por último (y lo más grandioso) … se digitaliza. Convirtiéndose en: burocracia 2.0! 

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Comenzaré con un breve ejemplo y luego entraré en harina.

Por ejemplo, parece lógico que debe existir algún tipo de procedimiento para regular y facilitar determinadas acciones y trámites. Por eso, en mi Escuela cada vez que algún profesor debe ausentarse del campus de Alcoi, por ejemplo para ir a Valencia o cualquier otro sitio… debe notificarlo. Y si procede, pues puede solicitar una dieta de desplazamiento y comida. Bien.

Para ello, debías imprimir un formulario, rellenarlo, firmarlo, entregarlo a otra persona, que lo supervisaba, imprimía otro formulario, que se lo daba al director, que lo firma, que te luego te lo pasa a tí, para que lo firmes otra vez, y por último ya puede comenzar la gestión del pago de la dieta (que es otra parte del proceso…).

Alguien pensó (con acierto), que sería bueno digitalizar y facilitar este proceso. Bien. Supongo que llamarían a los informáticos para encargarles que programaran una base de datos, unos formularios, etc. Cuando por fin estuvo listo, todos nos alegramos mucho. Pero, el resultado fue que…

Ahora, debe abrir el navegador, validarte en internet, entrar en el formulario y rellenarlo, imprimirlo, firmarlo, entregarlo a otra persona, que lo supervisa, que imprime otro formulario, que se lo da al director, que lo firma, que te luego te lo pasa a tí, para que lo firmes otra vez, y por último ya puede comenzar la gestión del pago de la dieta (que es otra parte del proceso…).

Impresionante ¿no? no se si esto es la reingeniería de procesos, pero es lo que tiene la burocracia 2.0!

El asunto que nos ocupa: de la llave … a la era digital.

Quiero compartir con vosotros otro caso más preocupante. Por cuestiones que se me escapan, parece ser que algunos profesores no hacen bien su trabajo e incumplen sus obligaciones. Mal.

Así que para resolver este problema (y otras cuestiones de seguridad), en mi Escuela se decidió instalar en todas las puertas de las aulas y laboratorios ‘cerraduras inteligentes’. Cada profesor tendría una ‘llave inteligente’ que te identifica, y si tienes permiso, te deja abrir y cerrar la puerta dejando grabada en la cerradura los datos digitales de la persona y las horas de entrada y salida. Bien, pensó el que tomó la decisión. Ahora ya tengo el problema resuelto. Nadie se podrá escaquear y si lo hace lo pillaré. Pero claro, debo recoger y analizar los datos de las cerraduras…. mmmm. Bueno, otra vez, entra en juego el informático, que debe ir … atención! puerta por puerta, recogiendo los datos grabados, para luego pasarlos a una aplicación informática que tuvo que programar, etc.

Por cierto, se me olvidaba comentaros que la ‘llave inteligente’ … como veis en la imagen, es este ‘peáso de fistro sexuarrr’ … que no os quiero contar lo agustito que se lleva en el bolsillo. No, no me alegro de veros, es la llave del profesor!

llave digital

Pensaréis que todo se solucionó, pero no. A pesar de tanta audacia e ingeniería, el problema no se resolvió. Algún profesor, más listo que el hambre, se tomaba la molestia de ir a clase, abrir la puerta … y luego ir a tomar un café o lo que sea… dejando de lado igualmente sus obligaciones. Los que por el contrario hacemos nuestro trabajo, teníamos que abrir con normalidad, pero luego al finalizar, tenías que cerrar para que el profesor de la siguiente clase pudiera abrir y registrar su entrada … y mientras los alumnos, observando con cara de WTF! Esto todavía se sigue haciendo.

El responsable burocrático no cabía en su asombro, ¿cómo es posible que hayan burlado mi proceso? Se puso a pensar en una contramedida. Y decidió que a partir de entonces, en todas las aulas, en la mesa del profesor habría un listado con el horario de las asignaturas a impartir, el nombre del profesor… dicho profesor tendría que entrar, firmar la hoja y poner el número de alumnos asistentes. Ja! ahora sí que no se me escapan. Para ello, llamó a los de mantenimiento que tuvieron que comprar unas carpetillas de plástico e instalarlas en todas las aulas encima de la mesa, taladrando de paso unas mesas que costaban un pastón. Otra persona sería la encargada de imprimir cada semana los horarios de todas las asignaturas y aulas, y llevar al comienzo de la semana los listados, para recorgerlos al final de la misma. Por último, alguien más pasaría la información del papel a una nueva aplicación informática que se tuvo que programar ad-hoc… y listo! todo controlado.

Como os podéis imaginar, eso no supuso ningún problema para el escurridizo y maleante profesor. Si, es cierto que le suponía unos segundos de retraso para ir a tomar un café, pero su ‘rutina’ era básicamente la misma, ir, abrir el aula, firmar y libre. Por otro lado, el resto tuvimos que llevar siempre boli a mano, contar los alumnos, y solucionar diversos problemas derivados de errores en los listados… no está mi nombre, no está bien el horario o el aula, etc.

El problema de base, siguió sin resolverse. Y supongo que alguna de los nuevos participantes en la burocracia se quejó de todo el nuevo trabajo que había que hacer, o dejó de hacer otro… así que pensó: esto hay que digitalizarlo. El responsable burocrático estuvo de acuerdo, así que nuevamente llamó a los informáticos para que desarrollaran el infalible y definitivo procedimiento 2.0.

aula de la EPSA

A comienzos de este curso, nos llegó un correo a todos … diciéndonos que el nuevo procedimiento sería: abrir y cerrar el aula con la llave digital, encender el ordenador, abrir el navegador, validarse en intranet, pinchar en gestión de asistencias, y luego hacer clic en el enlace de la asignatura… enlace que sólo estaría activo durante el tiempo que dura la clase. Impresionante!

Así que esto es lo que hay. Ahora nos enfrentamos a una burocracia 2.0, enquistada y digitalizada más que nunca. Si falla internet, o el servidor, si se te olvida, o los alumnos te entretienen, si te preocupa cumplir los objetivos de la clase y se te pasa el horario de firma… estás jodido! Mientras el viejo y escurridizo profesor, … abre el aula, y firma digitalmente desde su teléfono móvil mientras toma café. Así que supongo que el siguiente paso, será que impidan el acceso por wifi o móvil a dicha página web y sólo se pueda acceder desde el ordenador que físicamente hay dentro del aula… ¿qué apostamos?

partes de asistencia

Basta!

Estoy cansado de tanta tontería que no sirve de nada. Me molesta la falta de confianza con mi trabajo y mi responsabilidad como profesor. No me gusta eso de pagar justos por pecadores. Estoy convencido de que los alumnos, sus notas, encuestas y resultados deberían y son la mejor garantía de que hago mi trabajo y lo hago bien. ¿Qué sentido tiene todo lo demás?

Así que para demostrar que todo esto se puede hackear, y que no sirve de mucho … amigos profesores, tomar nota de lo que sigue.

Cómo automatizar tu fichaje en las aulas de la UPV

Supongo que desde Windows o GNU/Linux se podrá hacer también. Yo os cuento cómo lo he resuelto desde Mac OS X. Para ello vamos a usar dos programas: iKey (de pago) y Automator (viene con el SO).

iKey es un software de Plum Amazing que permite automatizar y reproducir prácticamente cualquier cosa que hagas con el ordenador: abrir y cerrar programas, mover el ratón, hacer clics, escribir texto… y muchas otras cosas (manual de ayuda). Dedicándole un rato, he construido una macro que hace parte del proceso: abrir el navegador, validarse en intranet, abrir el formulario, y hacer clic en la asignatura par fichar. Cuando ejecutas la macro, se ve la magia, todo ocurre automáticamente delante de tus ojos sin que muevas un músculo. Bien. Primera fase de las contramedidas completada.

iKey

Aunque esta macro, la puedes asociar a un atajo de teclado (para lanzarla) o a un menú (visible)… sigue existiendo el problema de que se te olvide lanzarla. ¿Se puede automatizar todavía más? Si. Para ello utilizo Automator.

Automator, es un software que viene con Mac OS X, que permite también construir tus macros automáticas. Con él podrás hacer multitud de maravillas. Una de las cosas que puedes hacer es ligar la notificación del evento del calendario de la UPV (tu horario de clases), con el lanzamiento de la otra macro creada con iKey. Esto se puede hacer de muchas formar, échale un vistazo a: schedule automator workflow and iCal, Automator + iCal, video Automator y iCal, iCalDoIt, entre otros

iCal y Automator

Combinando ambas cosas, cuando enciendo mi ordenador dentro del aula, salta el evento del calendario que me recuerda que tengo clase y ejecuta la macro que entra en intranet, validándome y firmando por mí. Hack rules!

Conclusión

No sé qué os habrá parecido toda esta historia, un poco larga por cierto. Podéis dejar vuestros comentarios: ¿soy acaso un anti-sistema por dar conocimiento e ideas a los malvados? ¿soy bueno por ayudar a profesores que como yo están cansados de tanta tontería? no sé, pero … en ambos casos bien me podrían invitar a un café.

Yo espero que os hayáis divertido un rato con las cosas que nos pasan, y de paso, demostrar que toda esta burocracia no sirve de mucho… y que cuando se inquista y digitaliza todavía es mucho peor; y que lo realmente importante, por desgracia, ni se menciona ni se valora: la calidad docente!

si te gustó esta historia, tal vez te guste: Aposematismo en las aulas.

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